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mercredi 18 janvier 2017

LA MUJER ENFERMA (MARCOS, 5, 25-34)

Soy Francés, por lo que ruego me disculpen las faltas de ortografía, de gramática o de expresiones torpes.

El texto de Marcos es lo siguiente :

“Había una Mujer que padecía flujos de sangre desde hace doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso estado toda su fortuna ; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le toco el manto, pensando : “Con solo tocarle el manto curaré”. Inmediatamente se seco la fuente de su hemorragias y noto que su cuerpo está curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente y preguntaba:
-Quien me ha tocado el manto?
Los discípulos le contestaban :
-Ves como te apretuja la gente y preguntas “ ¿Quién me ha tocado?
El seguía mirando alrededor, para ver a la que le había hecho esto. La mujer se acerco asustada y temblorosa, al comprender lo que había ocurrido, se le echo a los pies y le confesó toda la verdad. Él le dice :

-Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad.”


Desde  un punto de vista literario, es un texto lleno de vida, de sinceridad en los hechos. La mujer hubiera podido sufrir de parálisis, de inconstancia mental o de otro tipo de enfermedad más corriente. Pero sufre de algo raro y que, por algunos puede parecer indecible: una pérdida de sangre, por supuesto de origen genital. No han hecho nada los médicos, y ha gastado todo su dinero con actos inútiles. Además, es cierto que sufre también de la exclusión social que implica la Ley  (Levítico 15 : 25-27) : “Cuando una mujer tenga flujo de sangre muchos días, fuera del tiempo de sus reglas […]toda cama en que se acueste mientras dura el flujo quedara impura, y cada mueble sobre el que se siente quedara impuro como durante la menstruación. Quien los toque quedara impuro, etc”.

Y la reacción de Jesús, tan poco es muy corriente ¿Quien me ha tocado el manto?

Hay tanta gente que siguen Jesús que, en primer lugar les parece raro a los discipulos que ha sentido que alguien le ha tocado el manto  y en segundo lugar la pregunta parece tener poco sentido: ¿cómo saber dentro de esta multitud quien le ha tocado?


Pero el aspecto literario no es lo más importante, sino lo que pasa con Jesús : El nota “que había salido fuerza de él”.  Es como si no hubiera sido, El, el actor principal del milagro como si estas cosas se hubieran pasado  fuera de su voluntad. No hay, si recuerdo correctamente los textos, ningún episodio en lo cual Jesús no ha actuado con su propia voluntad (excepto en la Cruz, pero eso significa otra cosa).

¿Entonces, de donde viene esta fuerza?  Cierto que puede venir de Dios o del Espíritu Santo. Pero en este caso, no lo creo o, mejor dicho, viene indirectamente de Dios.

Creo que esta fuerza es la manifestación de la fe de esta mujer enferma y que esta fe tiene tanta fuerza que se manifestó físicamente en el cuerpo humano del Cristo. 

Hay que recordar lo que dice Marcos “Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le toco el manteo, pensando: “con solo tocarle el manto curaré”. Ella no conocía Jesús sino  en testimonio de oídas.  Pero su fe es inmensa  : “Con solo tocarle el manto curaré”. Ella no dice “Puede ser que si le toco el manto curare”. No tiene dudas. 

Eso parece, la fe verdadera: ni una probabilidad, ni una posibilidad, solo la certidumbre. Y eso explica también la repuesta de Jesús : “tu fe te ha salvado”.

En este caso, su fe le ha salvado de una enfermedad física. ¿No podría también salvarnos de este “sentimiento trágico de la vida” que llevamos todos? 

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